domingo, 8 de febrero de 2009
El secreto (versión dura)
-¿Estás segura de que quieres hacerlo?
-¿Tú no lo estás?
En su rostro apareció una leve sonrisa nerviosa y se hizo la sorprendida.
-Sí, sí yo lo tengo claro...lo que ocurre es, que nunca se me pasó por la cabeza que te gustasen estas cosas...
-Bueno, yo tampoco lo esperaba de ti sinceramente...
Sus labios se apretaron con más fuerza si cabe.
-Lo que quiero que quede claro, aunque ya te lo haya repetido unas cuantas veces, es que si en algún momento no te sientes cómoda, simplemente te vayas...lo entenderé perfectamente.
-Tranquila, se que contamos con la suficiente confianza para hacer eso sin que te molestases por ello.
-De acuerdo...me dejas más tranquila.
Mi amiga y yo bajamos toda la calle hacia abajo. Había estado toda la mañana lloviendo y el cielo aún estaba gris. Era una tarde de sábado ideal para tomarse un té calentito; por eso decidimos ir a nuestra tetería favorita.
Atravesamos la puerta. Como siempre la intimidad y el confort emanaban de las alfombras, las cachimbas, los tés humeantes y las cálidas carcajadas grupales. A nosotras nos gustaba especialmente la planta de arriba donde además se respiraba la bohemia.
Ya en el rellano nos cruzamos con el Chapi, niño rico y dibujante que le encantaba jugar a ser hippie o a Blasa, que le fascinaba “vivir del cuento”. Gracias a las fantasías infantiles podía pagarse el alquiler.
Lo bueno de aquella segunda planta, era que las paredes, personas y camareros eran ciegos. Casi casi se trataba de un encantamiento. Todo lo que sucedía entre aquellos grandes almohadones y tras las cortinas con motivos nazaríes quedaba sepultado como un gran secreto bajo los tablones de madera del suelo y no se filtraba nunca ni a la primera planta ni a la calle. Por eso era un sitio elegido por artistas... era un sitio escogido por los más morbosos.
Atravesamos un pequeño patio con pasarela y nos situamos en la última estancia. Allí sólo había una pareja en la típica esquina “comprometida”. Nosotras elegimos dos mesas que estaban juntas, cerca de la ventana. Pedimos un te rojo y otro de canela y esperamos un rato hablando de trivialidades.
A la media hora, y tal como lo había confirmado, llegó mi adorador:
-Buenas tardes señoritas ¿qué tal todo?
-Muy bien-respondí-charlábamos de todo un poco.
-¿Ah sí? ¿de qué?
Con mucha sutileza, y facilitando la labor, mi adorador se hizo paso entre las mesas y se sentó entre las dos. La conversación se alargó otro tanto...pudieron ser un par de horas y cuatro tés; estas cosas necesitan de su tiempo. Tiempo para que todos los implicados se mentalicen y cojan confianza.
Pero al cabo de aquellos 180 minutos el repertorio de temas se había acabado y lo que más me divirtió fue como mi adorador se las apañó para terminar hablando de embutidos para crear atmósfera.
-...pues si hijo...está hasta las narices de la tienda. Ha pensado unas cuantas veces en venderla, pero al final no se lanza. Lo entiendo por otro lado, porque una carnicería da mucho dinero y su mujer le echa una mano.
-A mi una carnicería me parece un sitio muy erótico y sugerente...
Mi amiga empezó a sonrojarse de nuevo, sobre todo cuando dirigió una mirada al resto de la habitación y comprobó que estaba bastante llena de gente. Sin embargo, lo que iba a acontecerse entre nosotros, era de las cosas más “light” que podían sucederse en un sitio como aquel.
-Bueno, no todas las mujeres necesitamos una carnicería para poder disfrutar de buenos salchichones, sugerí.
Mi mano fue directa al paquete de mi hombre y comencé a sobarlo con tranquilidad. Él cerró los ojos y se sumergió en las sensaciones concentrándose en mi mano habilidosa. Miré a mi amiga, que miraba con los ojos muy abiertos la escena.
Besé los labios de mi adorador y mi boca se desplazó hasta su cuello. Un cuello tentadoramente masculino. Mientras repasaba su nuez varonil con mi lengua, eché una mirada de reojo: a ella parecía estar haciéndosele la boca agua a pesar de preferir mantenerse al margen.
Adorador empezaba a tener calor y se quitó la sudadera. Debajo, una camiseta que no tardé en quitar yo, dejando al descubierto un torso pulcramente depilado y con claras marcas de gimnasio. Ella codificó todos los detalles de ese cuerpo que era el mío. Le apreciaba y por eso había decidido compartirlo con ella, prestárselo como quien presta una falda o un libro...podía elegir.
Toqué los brazos, toqué su abdomen, estimulé y pellizqué sus pezones...
-¿Te gusta?
-Está muy bien...
-¡Ya te digo!
Él sonrió relajadamente pero no miró en ningún momento a mi amiga. Sabe que él es el objeto pasivo y que sólo se deja hacer...nada de iniciativa.
Desabroché el pantalón...esos ojos curiosos seguían espectantes. Cuando la gran prodigio de la naturaleza quedó liberado no pudo evitarlo:
-¡Joder!-se puso una mano en la boca-impresionante.
-Sí, lo es...
-Echa un montón de líquido preseminal...¡está empapado!
-Sí, eso es lo que más me excita
-¿Hey, chicas habéis visto esa polla?
Las tres miradas se dirigieron a un grupo de amigos que estaban en frente nuestra...las chicas silbaban y se reían:
-¡vaya festín os vais a pegar cabronas!
-Sí...(dijo mi amiga más animadilla)
Cogí su mano y la puse en el tronco de mi pene. Ella le miró y efectivamente seguía absorto, con los ojos cerrados.
-Pásalo bien, igual nunca puedes volver a vivir una oportunidad así...¿no crees que merece la pena?
Con mi mano aún encima de la suya, inicié la masturbación. Entre las dos ejecutamos la paja. Con la otras mano que le quedaba libre tocó el pecho de mi hombre e incluso se atrevió un poco con su cuello. Cuando la ví lo suficientemente animada la dejé sola y yo volví a los labios de mi adorador.
Él permanecia callado, pero eso no significaba que no tuviera nada que decir. De hecho no tardó en manifestarse su opinión al respecto: eyaculó enseguida, y es que a mi amgia no se le daba nada mal.
-Ahhhhhh, ohhhhh, mhhhh...
-Dios, como se corre...(dijo casi gritando)
-No me extraña, yo también me correría así (secundó un graciosillo).
-Ten, límpiate.
-Bueno, yo tengo que irme, ya te llamo mañana..¿vale?...A...Adios.
Salió disparada como un rayo entre las ovaciones del dinámico grupo de enfrente- Sólo entonces mi adorador abrió los ojos y me lanzó la pregunta.
-¿Crees que le habrá gustado?
-Acabamos de contribuir al nacimiento de una nueva mujer dominante.
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miércoles, 28 de enero de 2009
Alta fidelidad
"- Esa otra chica o las otras mujeres no importan, creo que sólo son fantasía, y... siempre parecen ideales porque nunca hay problemas, y sí, los hay, aunque muy tontos como el que nos hemos comprado el mismo regalo de Navidad o que ella quiere ir a ver una peli que ya he visto y bueno..., luego llego a casa y tú y yo tenemos problemas de verdad y no quieres ver la misma peli y punto. Y no hay lencería y...
- Yo tengo lencería...
- Ya lo sé, una lencería estupenda pero también tienes esas bragas de algodón que has lavado miles de veces y que cuelgas en la ducha y... ellas también, pero yo no la veo porque no está en mi fantasía, ¿lo entiendes? Estoy harto de fantasías porque no existen y nunca hay sorpresas de verdad y además no...
- ¿Te llenan?
- Te llenan. Exacto. Estoy harto. Estoy harto de todo lo demás pero no me harto de ti... así que..."
Diálogo de la película "Alta Fidelidad" (año 2000, Stephen Frears) Guión de DV de Vicentis, basada en la novela homónima de Nick Hornby.
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jueves, 15 de enero de 2009
Primer Concurso Frauendienst de Penes de Carnaval
Con un pene se pueden hacer muchas cosas; algunas, muy divertidas. ¿Por qué no pIntarlo, decorarlo o disfrazarlo? ¿Ya lo has hecho? ¡Bien! Ahora, puedes hacerle una bonita foto :-) y enviarla a nuestro correo
De este modo tan sencillo y divertido, participa en nuestro Concurso de Penes de Carnaval.
No importa su tamaño o longitud: lo importante es la creatividad y pasarlo bien haciéndolo.
Sobre la foto del pene ganador, Dama se inspirará para hacer un relato.
BASES del PRIMER CONCURSO FRAUENDIENST PENES DE CARNAVAL:
1) Los participantes en este concurso han de ser mayores de edad.
2) El objetivo del Concurso consiste en enviar fotografías de penes pintados, decorados, vestidos o disfrazados.
3) Las fotografías pueden ser en blanco y negro o color, y serán sólo del pene, rechazándose las de cuerpo entero o en las que se vea la cara.
4) Frauendienst se reserva el derecho de no publicar aquellas fotografías que no considere adecuadas. Así mismo, tampoco se mantendrá correspondencia alguna con los remitentes.
5) Una vez remitidas las fotografías a nuestro blog, se procederá a su publicación en el mismo, para que las visitantes puedan votar. Dado el supuesto de que se remitan muchas fotografías, Frauendienst hará una selección previa de las mismas.
6) Las votaciones se realizarán procurando seguir criterios de originalidad, creatividad y simpatía del diseño artístico realizado sobre el pene.
7) Concluido el plazo de votación, se proclamarán las ganadoras, proclamándose a la más votada como Príncipe Pene, a la segunda más votada como 1er Pene de Honor y a la tercera con más votos como 2º Pene de Honor.
8) El premio para el Príncipe Pene consistirá en servir de inspiración a Dama para elaborar un relato sobre él.
9) Los premios para el 1er Pene de Honor y el 2º Pene de Honor consistirán en servir de inspiración a Dama para elaborar sendos microrelatos sobre ellos.
CALENDARIO DEL CONCURSO
Recepción de fotografías: del 15 de Enero al 15 de Febrero.
Votaciones: del 16 de Febrero al 26 de Febrero.
Proclamación Fotos Ganadoras: 27 de Febrero.
¡Anímate y participa! Envía las fotos a nuestro correo
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penesofías
lunes, 5 de enero de 2009
Lamer
Lamer es un modo húmedo de amar.
No hay prisas ni relojes en el acto de lamer; si acaso, puede haber urgencia en comenzar, incluso puede darse cierto requerimiento acelerado. Luego –es decir, nada más principiar- el lamedor se concentra, cierra los ojos y abre la boca. Desde este momento, sólo existe el ritmo: más suave o más veloz, más disperso o más intenso. La lengua se entrega al juego de ser certera como una flecha o blanda como una esponja. Traza círculos concéntricos por el pubis, se pasea por los labios, acaricia con la punta el clítoris. El sexo femenino es un universo infinito, tan cambiante como eterno: ese secreto lo conoce –y disfruta- un buen lamedor.
Lamer es ser el mar; acompasar tu ritmo a una cadencia justa, rebosante de tranquila energía. Lamer es saber ser el número necesario de olas para provocar una callada tempestad en nuestra amada, sin esperar más recompensa que hacerla feliz en esos instantes.
Porque lamer es amar.
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