domingo, 8 de marzo de 2009
Lacística: lazo marrón (servicios de secretaría)
La imposición del lazo marrón obedece a la necesidad de ayudar a nuestra dama en labores de secretaría. Las dividiremos en dos, de representación y de servicio informático.
- Respecto a la representación, diremos que entran en esta categoría todas aquellas prestaciones en las que descargamos a nuestra diosa de la tediosa función de reservar hora en la peluquería, en la esteticién, recoger prendas de la tintorería, paquetes de correos, etc. Una dama bien atendida es aquella que le pide a su adorador que se ocupe de estas tareas, y éste, con presteza, llama y concierta una cita o se acerca al lugar indicado. Así, las colas y las esperas se borran de la vida de nuestra dama, y constituyen un excelente modo de servirlas.
- El servicio informático también es esencial. En la vida actual, usamos el ordenador para todo: demostración de esto es que he escrito esta entrada en un procesador de textos, la he colgado en un blog y, ahora mismo, tus ojos están recorriendo estas líneas.
El ordenador está presente en muchas de nuestras actividades, y sirve cada vez más de intermediario entre nosotros y los demás. Si a esto añadimos que, en muchos trabajos, se utiliza durante muchas horas el teclado y la pantalla... ¿No será necesario rescatar de la esclavitud informática a nuestras damas?
Hay muchas cosas que podemos hacer por ellas; redactarles un informe o un trabajo, buscar la información necesaria para un viaje, enviar correos o instalarles programas. Imaginad la de horas que les regálais, y el placer de que estén durmiendo una siestecita, tomando un baño relajante o de copas con sus amigas mientras nosotros tecleamos.
El mantenimiento del ordenador también será cuenta nuestra, ya que hemos de ser secretarios eficaces e informáticos eficientes. Ya sabéis chicos, todo cuenta ;-)
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lacística
domingo, 1 de marzo de 2009
Venus in furs
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Os traemos una delicatessen: la versión de Venus in furs, de la Velvet Undreground, por Mad Juana:
Shiny shiny shiny boots of leather
Wiplash girlchild in the dark
Comes in bells your servant don't forsake him
Strike dear mistress and cure his heart
Kiss the boot of shiny shiny leather
Shiny leather in the dark
Tongue of thongs, the belt tat does await you
Strike dear mistress and cure his heart
Brillantísimas botas de cuero
la niña del látigo en la oscuridad
tu siervo viene con cascabeles colgando, no lo rechaces
golpéale querida dama y cura su corazón.
Besa la bota de cuero brillante
cuero brillante en la oscuridad
lengua de cuero, la correa que te espera
golpéale querida dama y cura su corazón.
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jardines ajenos
miércoles, 18 de febrero de 2009
domingo, 8 de febrero de 2009
El secreto (versión dura)
-¿Estás segura de que quieres hacerlo?
-¿Tú no lo estás?
En su rostro apareció una leve sonrisa nerviosa y se hizo la sorprendida.
-Sí, sí yo lo tengo claro...lo que ocurre es, que nunca se me pasó por la cabeza que te gustasen estas cosas...
-Bueno, yo tampoco lo esperaba de ti sinceramente...
Sus labios se apretaron con más fuerza si cabe.
-Lo que quiero que quede claro, aunque ya te lo haya repetido unas cuantas veces, es que si en algún momento no te sientes cómoda, simplemente te vayas...lo entenderé perfectamente.
-Tranquila, se que contamos con la suficiente confianza para hacer eso sin que te molestases por ello.
-De acuerdo...me dejas más tranquila.
Mi amiga y yo bajamos toda la calle hacia abajo. Había estado toda la mañana lloviendo y el cielo aún estaba gris. Era una tarde de sábado ideal para tomarse un té calentito; por eso decidimos ir a nuestra tetería favorita.
Atravesamos la puerta. Como siempre la intimidad y el confort emanaban de las alfombras, las cachimbas, los tés humeantes y las cálidas carcajadas grupales. A nosotras nos gustaba especialmente la planta de arriba donde además se respiraba la bohemia.
Ya en el rellano nos cruzamos con el Chapi, niño rico y dibujante que le encantaba jugar a ser hippie o a Blasa, que le fascinaba “vivir del cuento”. Gracias a las fantasías infantiles podía pagarse el alquiler.
Lo bueno de aquella segunda planta, era que las paredes, personas y camareros eran ciegos. Casi casi se trataba de un encantamiento. Todo lo que sucedía entre aquellos grandes almohadones y tras las cortinas con motivos nazaríes quedaba sepultado como un gran secreto bajo los tablones de madera del suelo y no se filtraba nunca ni a la primera planta ni a la calle. Por eso era un sitio elegido por artistas... era un sitio escogido por los más morbosos.
Atravesamos un pequeño patio con pasarela y nos situamos en la última estancia. Allí sólo había una pareja en la típica esquina “comprometida”. Nosotras elegimos dos mesas que estaban juntas, cerca de la ventana. Pedimos un te rojo y otro de canela y esperamos un rato hablando de trivialidades.
A la media hora, y tal como lo había confirmado, llegó mi adorador:
-Buenas tardes señoritas ¿qué tal todo?
-Muy bien-respondí-charlábamos de todo un poco.
-¿Ah sí? ¿de qué?
Con mucha sutileza, y facilitando la labor, mi adorador se hizo paso entre las mesas y se sentó entre las dos. La conversación se alargó otro tanto...pudieron ser un par de horas y cuatro tés; estas cosas necesitan de su tiempo. Tiempo para que todos los implicados se mentalicen y cojan confianza.
Pero al cabo de aquellos 180 minutos el repertorio de temas se había acabado y lo que más me divirtió fue como mi adorador se las apañó para terminar hablando de embutidos para crear atmósfera.
-...pues si hijo...está hasta las narices de la tienda. Ha pensado unas cuantas veces en venderla, pero al final no se lanza. Lo entiendo por otro lado, porque una carnicería da mucho dinero y su mujer le echa una mano.
-A mi una carnicería me parece un sitio muy erótico y sugerente...
Mi amiga empezó a sonrojarse de nuevo, sobre todo cuando dirigió una mirada al resto de la habitación y comprobó que estaba bastante llena de gente. Sin embargo, lo que iba a acontecerse entre nosotros, era de las cosas más “light” que podían sucederse en un sitio como aquel.
-Bueno, no todas las mujeres necesitamos una carnicería para poder disfrutar de buenos salchichones, sugerí.
Mi mano fue directa al paquete de mi hombre y comencé a sobarlo con tranquilidad. Él cerró los ojos y se sumergió en las sensaciones concentrándose en mi mano habilidosa. Miré a mi amiga, que miraba con los ojos muy abiertos la escena.
Besé los labios de mi adorador y mi boca se desplazó hasta su cuello. Un cuello tentadoramente masculino. Mientras repasaba su nuez varonil con mi lengua, eché una mirada de reojo: a ella parecía estar haciéndosele la boca agua a pesar de preferir mantenerse al margen.
Adorador empezaba a tener calor y se quitó la sudadera. Debajo, una camiseta que no tardé en quitar yo, dejando al descubierto un torso pulcramente depilado y con claras marcas de gimnasio. Ella codificó todos los detalles de ese cuerpo que era el mío. Le apreciaba y por eso había decidido compartirlo con ella, prestárselo como quien presta una falda o un libro...podía elegir.
Toqué los brazos, toqué su abdomen, estimulé y pellizqué sus pezones...
-¿Te gusta?
-Está muy bien...
-¡Ya te digo!
Él sonrió relajadamente pero no miró en ningún momento a mi amiga. Sabe que él es el objeto pasivo y que sólo se deja hacer...nada de iniciativa.
Desabroché el pantalón...esos ojos curiosos seguían espectantes. Cuando la gran prodigio de la naturaleza quedó liberado no pudo evitarlo:
-¡Joder!-se puso una mano en la boca-impresionante.
-Sí, lo es...
-Echa un montón de líquido preseminal...¡está empapado!
-Sí, eso es lo que más me excita
-¿Hey, chicas habéis visto esa polla?
Las tres miradas se dirigieron a un grupo de amigos que estaban en frente nuestra...las chicas silbaban y se reían:
-¡vaya festín os vais a pegar cabronas!
-Sí...(dijo mi amiga más animadilla)
Cogí su mano y la puse en el tronco de mi pene. Ella le miró y efectivamente seguía absorto, con los ojos cerrados.
-Pásalo bien, igual nunca puedes volver a vivir una oportunidad así...¿no crees que merece la pena?
Con mi mano aún encima de la suya, inicié la masturbación. Entre las dos ejecutamos la paja. Con la otras mano que le quedaba libre tocó el pecho de mi hombre e incluso se atrevió un poco con su cuello. Cuando la ví lo suficientemente animada la dejé sola y yo volví a los labios de mi adorador.
Él permanecia callado, pero eso no significaba que no tuviera nada que decir. De hecho no tardó en manifestarse su opinión al respecto: eyaculó enseguida, y es que a mi amgia no se le daba nada mal.
-Ahhhhhh, ohhhhh, mhhhh...
-Dios, como se corre...(dijo casi gritando)
-No me extraña, yo también me correría así (secundó un graciosillo).
-Ten, límpiate.
-Bueno, yo tengo que irme, ya te llamo mañana..¿vale?...A...Adios.
Salió disparada como un rayo entre las ovaciones del dinámico grupo de enfrente- Sólo entonces mi adorador abrió los ojos y me lanzó la pregunta.
-¿Crees que le habrá gustado?
-Acabamos de contribuir al nacimiento de una nueva mujer dominante.
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dominación femenina,
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