domingo, 22 de marzo de 2009

Ella mira

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Vivimos en un ático. En el de enfrente, hay un vecino que no tiene cortinas. Además, tiene dos costumbres arraigadas: no baja jamás las persianas y gusta de pasearse desnudo. Probablemente lo hace por estar más cómodo, aunque muchas veces busca, como quien parece que no lo hace, la presencia de mi mujer. Si la ve, muestra su cuerpo con estudiada lentitud, demostrando su agradecimiento con alguna que otra erección. A mi mujer le encanta mirarle: piensa que los hombres han nacido para ser vistos, mirados y admirados.

De este modo, algunas tardes de primavera y ciertas noches de verano transcurren triangularmente, y los ojos de mi mujer, mi lengua arrodillada acentuando su placer y el cuerpo del vecino hacen una perfecta simbiosis: ambos la servimos, ella es complacida y los tres somos felices.
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3 comentarios:

Claudie dijo...

Buenos días,
Os importaría que copiara uno de vuestros post en mi blog? por supuesto indicando que es vuestro y el enlace, es que me encanta y me gustaría mucho poder exponerlo allí.
Si no me indicais nada en contra, lo haré en unos días. Gracias

La dama y su adorador dijo...

Hola, Claudie:

Será un placer para nuestras palabras viajar hasta tu blog; seguro que en el primoroso y fecundo hotelito de la Última Cereza se encontrarán como en casa.

Saludos,
Dama.

Hojadepapel dijo...

Un triángulo explosivo, sin duda.

Lo importante es que todos estén contento y es el caso. Enhorabuena.

Un saludo.